- Nueva Condomina vio como su Murcia jugó un partido pésimo.
- El Murcia con todo a favor, acabó rezando el empate.
- Óscar Sánchez hizo de tripas corazón e igualó la contienda al final.
- La distancia con el descenso es de cinco puntos.
El Guadalajara dominó el encuentro de cabo a rabo y el Murcia dio una imagen de querer perder, y no se mereció ni medio punto. Ver como ganas y caer en el recuerdo de la derrota, dolió a muchos aficionados, que se marcharon rotundamente decepcionados.

No se si será el calor o el miedo o lo que sea, pero los primeros minutos desesperaron a propios y extraños. El centro del campo lo tenía dominado el equipo alcarreño.
Era un partido que solo se jugaba en el centro del campo, ambos equipos apenas pisaban áreas contrarias. Prueba de ello es que, Emilio hizo el primer chute del partido entre los tres palos; con fortuna para nosotros, acabó dentro. Sacamos petróleo de aquella falta.
Lo que restaba de primera parte sería sufrimiento y más sufrimiento. Ryan marcó un gol, pero fue anulado por un previo señalado fuera de juego. Parecía que el cuelo se nos abría cuando Richi podía haber casi sentenciado el partido. Sutil centró y Richi remató al palo, y el rechace lo volvió a empujar, pero un zaguero arriacense.
En la segunda parte, los granas siguieron aguantando el chaparrón como buenamente podían. Cada minuto que pasaba el Murcia se metía un metro más atrás en el área.
Empezaron a llegar las malas noticias. Amaya se tuvo que retirar por lesión y después 'el Ruso' también. Iñaki tenía que mover ficha. Pero la movió en falso e hizo entrar a Isaac, dando un claro mensaje a toda la plantilla, de agarrar el resultado si hacia falta hasta con los dientes.
Ernesto batió en un libre directo a Javi Jiménez. Este estuvo despistado y no llegó a atajar el disparo.
Entró Chando, y el Murcia se animó un poco, pero sin peligro. Era un dominio que no servía para nada. Saizar se tuvo que emplear a fondo tras un cabezazo de Molinero, tras el centro de Sutil. Ahora, el Guadalajara quería matar el partido a la contra. Una de esas contras, acabaría en córner, un córner fatídico para todo el murcianismo. Ese córner lo remataría Gaffoor sin marcaje alguno.
La grada se comía a los jugadores. Y hubo pañolada blanca. Ya sin nada que perder, más la propia honra, todo el Murcia se vino arriba en barrena a lograr el punto.
Corría el descuento de la segunda parte, cuando Emilio centraba y aparecía en la línea de penalti para rematar el balón.
El Murcia cada vez se acerca más al descenso, pero con la baza de que se están consumiendo cada vez más jornadas.
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