Nueva jornada sin perder del Real Murcia, que volvió a dejar buena imagen pero al que le pesó demasiado los dos goles marcados por los locales al comienzo del partido. Y eso que el inicio no fue malo. Había pedido a Iñaki Alonso durante la semana que había que salir a morder en los primeros minutos y sus jugadores intentaron nada más salir del vestuario.
Con Emilio al mando de las operaciones el juego ofensivo del Real Murcia sube muchos enteros. Con libertad, el ex del Recreativo de Huelva, es capaz de echarse el equipo a la espalda y fue el mejor. Suyo fue el pase que encontró a Chando dentro del área o el que vio poco después la llegada desde atrás de Pedro. Dos ocasiones claras que sirvieron como carta de presentación del equipo grana. Incluso, él mismo probó fortuna en una jugada rápida que finalizó con un remate desviado.
Frente a esa intención por un juego más combinativo, el Huesca tiró de fútbol directo. Con dos delanteros altos de mucha envergadura, el conjunto local consiguió robar balones en campo rival y aprovechó los espacios para encontrar el camino hacia la portería de un Alberto que tuvo dos intervenciones de mérito en los primeros quince minutos. Cada uno con sus armas, el partido se presentaba abierto con ocasiones en las dos porterías.
En una de esas llegadas, Tariq cayó dentro del área y el asistente no lo dudó: penalti. La jugada ofrece muchas dudas, porque aunque Óscar Sánchez pueda llegar obstaculizar el salto del rival, parece claro que no lo suficiente y que el delantero hace mucho por dejarse caer. Camacho no desaprovechó el regalo del colegiado y batió a Alberto.
Sin tiempo para digerir ese primer tanto, llegó el segundo en una jugada a balón parado, lo que mejor hace este Huesca. Saque de esquina y Helguera en el primer palo aprovecha un error defensivo para adelantarse a todos y poner tierra de por medio. Una prueba más de la importancia que adquiere la estrategia en esta categoría y una nueva llamada de atención sobre un aspecto del juego en el que el Real Murcia tiene todavía mucho por mejorar.
En un suspiro, el partido se ponía muy cuesta arriba. Hasta que volvió a aparecer Emilio. El manchego demostró la clase que tiene para superar a la barrera y marcar un golazo de falta directa que volvía a meter a su equipo de lleno en el partido. Espoleados por el gol y después de cinco minutos para olvidar, el conjunto grana recuperó el mando. Volvió a poner el balón en el suelo y rondar la portería rival. No lo debió ver nada claro Quique Hernández que al poco de cumplirse la media hora, quitó a un punta (Tariq) para meter un centrocampista (Molina). El cambio reflejaba la sensación que se vivía en el campo con un Real Murcia que se veía capaz de sacar algo positivo.
La segunda mitad el Huesca salió decidido a imponer su ritmo. A parar el juego todo lo que fuera necesario, a esperar en su campo sin perder nunca el sitio y a aprovechar algún balón aéreo para finiquitar el duelo. Vivía más o menos tranquilo el equipo local hasta que volvió a encontrarse con Emilio. Control orientado y disparo imparable desde lejos que lo convertía definitivamente en el jugador del partido.
El empate dio al equipo murcianista la confianza necesaria para seguir en busca del triunfo y despertó a un Huesca al que le entraron las prisas. Con el partido más abierto se volvieron a ver oportunidades en las dos áreas. Primero Molinero tuvo en sus botas el 2-3 a pase, cómo no, de un omnipresente Emilio, y justo después Alberto sacó un mano a mano a Roberto. Por momentos parecía que se podía romper el choque pero a la medida que pasaban los minutos y se acercaba el final, ambos equipos dieron un paso atrás para terminar conformándose con un empate que sabe bien por la remontada pero que deja la sensación en la expedición pimentonera de que se pudo lograr algo más.
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