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domingo, 25 de septiembre de 2011

El Murcia coge impulso ante un rival rocoso (2-1)

Ha encadenado su segunda victoria consecutiva, ha logrado su primer triunfo en Nueva Condomina y adelanta posiciones en la tabla hasta el puesto decimoquinto
El Murcia coge impulso (2-1)

El Real Murcia está lanzado. Ha encadenado su segunda victoria consecutiva, ha logrado su primer triunfo en Nueva Condomina y adelanta posiciones en la tabla hasta el puesto decimoquinto. Y todo jugando mal, haciendo pocos méritos y sufriendo hasta el final. El Numancia puso a la grada en vilo en los últimos minutos del partido. El Murcia se fue atrás, el miedo a perder hizo del cuarto de hora final un horror en el que el tiempo pasó más lento que nunca. Pero al final el marcador no cambio. La remontada y la victoria se consumaron y se demostró una vez más que, a veces, es más fácil ganar cuando se juega mal, que en los partidos en los que el toque y la posesión de la pelota hacen brillar el juego del equipo grana.Pero además, el triunfo tiene el lustre que deja en las plantillas las remontadas. Ganar cuando te marcan antes refuerza la moral de los jugadores y hace aún más importantes las victorias. Al Murcia no se le pusieron bien las cosas desde el inicio. En el minuto siete ya tenía el marcador en contra. El tanto fue más un demérito de los grana que un acierto del Numancia. Fue en un fallo de la defensa. El portero. Alberto e Iván Amaya se estorbaron, el balón se quedó muerto y Del Pino aprovechó la situación.

La defensa sigue haciendo aguas. Demasiadas dudas, demasiada inseguridad. La línea de cuatro no transmite fortaleza y lo mismo acierta que es capaz de hundirse en la falta de entendimiento. Amaya y Jorge chocaron al ir a por un balón. No fue un simple encontronazo. Amaya terminó con una brecha y la cabeza vendada. Y para colmo de males, Alberto, que tan espectacular había estado una semana antes en Valladolid, tampoco dejó muestras de confianza y seguridad cada vez que tenía que intervenir o salir de los palos.

Pero ante las dudas en defensa apareció Borja Bastón para equilibrar el partido. Tres minutos después de encajar el tanto, el delantero sacó su talento para fabricar una vaselina que fue un alivio para el Real Murcia y un baño de confianza para un jugador que pasa por momentos complicados tras fallar ante la meta rival en todos los partidos que había jugado antes.

Con el empate el partido se atascó. Poco juego en corto, pases en largo y apenas ocasiones. Solo una decisión errónea del portero al no señalar una mano en el área del Murcia a Cabrera. Por suerte, en esta ocasión el equipo grana no se encomendó a las decisiones del colegiado y resolvió por su cuenta. Fue justo antes de marcharse al vestuario. Centró Sutil, el balón se salió rechazado en el área y apareció Óscar Sánchez con su mejor pierna izquierda para aclarar el partido y cerrar el marcador.

Sobraron los siguientes cuarenta y cinco minutos. Ya no hubo más historia que contar. Solo un gran pase de Mario Marín que promete grandes tardes si se le dan minutos, la agonía al ver rematar a Juanjo para lograr el empate del Numancia y la espera de la afición que tendrá que aguantar hasta el encuentro de Las Palmas para ver jugar a Cristian García. Al final se quedó en el banquillo porque el partido y el resultado no estaba para sacar delanteros.

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