Si algo se destacó del Real Murcia de la temporada pasada fue el buen rollo en el vestuario y la unidad existente en torno a Iñaki Alonso. Pero ese gran ambiente estalló nada más concluir la temporada. Primero fueron los jugadores que acababan contrato y a los que el club no les ofreció la renovación los que, sin mencionarlo directamente, criticaron al técnico murcianista, y ahora son los descartes los que atacan a los responsables técnicos del club, al no entender que les hayan dejado sin sitio y les mantengan entrenando al margen de la primera plantilla.
El último en sacar su lado más crítico, como antes lo hicieron Dani Aquino, Antonio Cañadas y el portero Dani Hernández, y mostrar su disconformidad con las formas y el trato recibido ha sido el central Luciano, futbolista al que le ha molestado que en apenas unos días haya pasado de contar para el míster a ser uno de los «indignados», como el mismo se calificó, de Cobatillas y tener que entrenar al margen de sus compañeros.
Lo de Luciano no es nuevo, porque las declaraciones de otros compañeros que también han abandonado el club han demostrado que no todo ha sido buen rollo en el vestuario. Dani Hernández, nada más rescindir su contrato con el club, quiso mandar un mensaje «a dos personas –en referencia a Iñaki Alonso y Chuti Molina– que no están a la altura de la grandeza del Real Murcia».
Los primeros ´indignados´ fueron Antonio Cañadas, al que Iñaki Alonso varias semanas antes de acabar el campeonato le había prometido que renovaría su contrato, y Dani Aquino. Cañadas, tras conocer que no continuaría en el club, no dudó en afirmar, en referencia a Iñaki Alonso, que «mi mala suerte ha sido toparme con la persona equivocada», mientras que Dani Aquino criticaba al míster por discriminarlo: «Yo no quiero amistad con el entrenador, pero sí respeto. Lo que no entiendo es este año la gente que ha tenido un colegueo con el míster».
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